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category: [ "En Defensa del Software Libre #4" ]
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COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA

Desafiando la economía colaborativa corporativa
> Adaptación de "Cooperativismo de plataforma", traducido al castellano
> y publicado originalmente por [Dimmons](http://www.dimmons.net).
> ["Platform Cooperativism"](missing) publicado en inglés por Fundación
> Rosa Luxemburgo, oficina Nueva York. Liberado bajo [Licencia de
> Producción de Pares](http://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html) con
> permiso del autor.
Por Trebor Scholz


Dimmons.net - Investigación acción en producción procomún

Internet Interdisciplinary Institute (IN3) - Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

Publicado por Dimmons - Investigación acción en producción procomún.
Internet Interdisciplinary Institute (IN3) - Universitat Oberta de
Catalunya (UOC)

Editora: Mayo Fuster Morell

Traducción al castellano: Victor Guillamon. Revisión de la traducción:
Enric Senabre, Mayo Fuster Morell y endefensadelsl.org

Dirección: Av. Carl Friedrich Gauss, 5 Parque Mediterráneo de la
Tecnología 08860 Castelldefels (Barcelona)

Correo electrónico: mfuster@uoc.edu


www.dimmons.net

Editor de la versión en inglés: Fundación Rosa Luxemburg. Oficina de
Nueva York.

Licencia de Producción de Pares

https://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html

Trebor Scholz / Publicaciones Dimmons, Barcelona 2016





Cooperativismo de plataforma

Desafiando la economía colaborativa corporativa





Por Trebor Scholz





Entre todos los problemas en el trabajo del siglo XXI --el auge de un
Entre todos los problemas del trabajo del siglo XXI --el auge de un
sector de servicios con bajos salarios, la desigualdad económica, el
desmoronamiento de los derechos de las trabajadoras-- el principal
problema, en realidad, es que hay muy pocas alternativas realistas. Lo
que ha faltado en el debate sobre el futuro del trabajo es un enfoque
que ofrezca a la gente algo que pueda abrazar de todo corazón. De eso
es lo que trata este estudio.

En primer lugar, voy a reflexionar sobre las oportunidades, riesgos
y consecuencias de la economía colaborativa. Utilizaré el caso de
Amazon.com, que ha entrado con fuerza en determinada "economía
colaborativa". En segundo lugar, describiré el crecimiento de las
cooperativas de plataforma y ofreceré ejemplos de plataformas existentes
y de plataformas cooperativas imaginarias. Lo que llamo cooperativismo
de plataforma consiste en modelos de propiedad democráticos para
Internet. En tercer lugar, esbozaré diez principios para las
plataformas de trabajo que están llevando la equidad laboral a las
plataformas laborales. Concluiré con reflexiones sobre posibles pasos
que hay que seguir para este cambio de paradigma en marcha.

Las consecuencias de la economía colaborativa. La han llamado "economía
de changas" (gig economy[1]), economía entre pares, _sharing economy_.
Ha llevado un tiempo reconocer que la economía colaborativa era en
realidad una economía de servicios bajo demanda que se dispone a obtener
beneficios económicos de servicios que antes eran privados. Es cierto
que entre esos trabajos existen oportunidades innegables para
estudiantes o para trabajadoras formadas y para quienes disponen de una
segunda vivienda. Ahora es más fácil para las graduadas universitarias
encontrar algún trabajo montando los muebles o renovando la casa de
alguien. Las consumidoras, formadas por una aguda apreciación de los
bajos precios y de la "ubercomodidad"[2] por encima de todo, han dado la
bienvenida a estos advenedizos. Pero, ¿debemos entender la economía
colaborativa como una señal en el camino que apunta a un futuro mejor,
más flexible, del trabajo? ¿Qué es lo que esta economía nos trae
realmente?

Bienvenido a las Aldeas Potemkin de la "economía colaborativa", en las
que finalmente puedes vender la fruta de los árboles del jardín a tus
desmoronamiento de los derechos de las trabajadoras-- el principal es
que hay muy pocas alternativas realistas. Lo que ha faltado en el
debate sobre el futuro del trabajo es un enfoque que ofrezca a la gente
algo que pueda abrazar de todo corazón. De eso es lo que trata este
estudio.

En primer lugar, voy a reflexionar sobre las oportunidades, riesgos y
consecuencias de la economía colaborativa. Utilizaré el caso de
Amazon.com, que ha entrado con fuerza en la "economía colaborativa". En
segundo lugar, describiré el crecimiento de las plataformas
cooperativistas y ofreceré ejemplos de plataformas existentes y de
plataformas imaginarias. Lo que llamo _plataformas cooperativistas_
consiste en modelos democráticos de propiedad para la Internet. En
tercer lugar, esbozaré diez principios para las plataformas de trabajo
que están llevando la equidad laboral a las plataformas laborales.
Concluiré con reflexiones sobre posibles pasos que hay que seguir para
este movimiento en marcha.

_Las consecuencias de la economía colaborativa._ La han llamado
"economía de changas" (gig economy[1]), la economía de pares, la
_sharing economy_. Ha llevado un tiempo reconocer que la _economía
colaborativa_ era en realidad una _economía de servicios a demanda_ que
se disponía monetizar servicios que antes eran privados. Es cierto que
entre esos trabajos existen oportunidades innegables para estudiantes o
para trabajadoras formadas en búsqueda de algo estable y para quienes
disponen de una segunda vivienda. Ahora es más fácil para las graduadas
universitarias encontrar algún trabajo montando los muebles o renovando
la casa de alguien. Las consumidoras, formadas por una aguda
apreciación de los bajos precios y de la "uber-comodidad"[2] por encima
de todo, han dado la bienvenida a estos advenedizos. Pero, ¿debemos
entender la economía colaborativa como un cartel en el camino que apunta
a un futuro mejor, más flexible, del trabajo? ¿Qué es lo que esta
economía nos trae realmente?

Bienvenida a las Aldeas Potemkin de la "economía colaborativa", en las
que finalmente puedes venderle las frutas que crecen en tu jardín a tus
vecinas, compartir un viaje en coche, alquilar una casa de árbol en el
bosque Redwood o visitar un KinkBnB[3]. Esa amigable comodidad supone,
para muchas trabajadoras, un salario bajo y una trampa precaria. Pero
tú, por el contrario, puedes escuchar tu propia cuenta de _Spotify_ en
un taxi de _Uber_. Ya no tienes que sufrir lo que el economista George
Akerlof[4] describió como un "mercado de limones"; estas nuevas
bosque _Redwood_ o visitar un _KinkBnB_[3]. Esta amigable comodidad
supone para muchas trabajadoras un salario bajo y una trampa precaria.
Pero tú, por el contrario, puedes escuchar tu propia cuenta de _Spotify_
en un taxi de _Uber_. Ya no tienes que sufrir lo que el economista
George Akerlof[4] denominó "mercado de limones"; estas nuevas
plataformas están introduciendo nuevos pesos y contrapesos. Has sido
promovida a una gerencia media, tienes derecho a despedir a tu
promovida a la gerencia media, tienes derecho a despedir a tu
conductora. Hay empresas que hasta han encontrado una manera de sacar
valor financiero de tus interacciones con los objetos cotidianos,
reclutándolos como informantes para un capitalismo de vigilancia.
reclutándolos como informantes para el capitalismo de vigilancia.

Compañías laborales tan amantes de lo _cool_ como _Handy_, _Postmates_
y _Uber_ celebran su momento Andy Warhol, sus quince mil millones de
dólares de fama. Se deleitan por el hecho de haber puesto en marcha sus
monopolios de plataforma en ausencia de una infraestructura física
Compañías laborales tan amantes de lo _cool_ como _Handy_, _Postmates_ y
_Uber_ celebran su momento warholiano, sus quince mil millones de
dólares de fama. Se deleitan en el hecho de haber puesto en marcha sus
plataformas monopólicas en ausencia de una infraestructura física
propia. Al igual que _AOL_ y _AT&T_ no crearon Internet, ni Mitt
Romney[5] construyó su negocio por sí mismo[6], las empresas de la
economía bajo demanda tampoco construyeron el suyo. Se están yendo con
tu coche, tu departamento, tu trabajo, tus emociones y, esto es
importante, con tu tiempo. Son empresas de logística que requieren que
las participantes paguen al intermediario. Nos vamos transformando en
activos; se trata de la financiarización de la vida cotidiana 3.0.
economía a demanda tampoco construyeron su imperio. Están poniendo a
producir _tu_ coche, _tu_ departamento, _tu_ trabajo, _tus_ emociones y,
más importante, _tu_ tiempo. Son empresas de logística que requieren
que las participantes paguen al intermediario. Nos estamos
transformando en activos; se trata de la financiarización de la vida
cotidiana 3.0.

En _What's Yours is Mine_ [Lo que es tuyo es mío], el investigador
canadiense Tom Slee lo resume así:

> Muchas personas bien intencionadas sufren de una fe fuera de lugar en
> las capacidades intrínsecas de Internet para promover la confianza
> y una comunidad igualitaria y así, sin saberlo, se van convirtiendo en
> Muchas personas bien intencionadas sufren de una fé errónea en las
> capacidades intrínsecas de Internet para promover la confianza y una
> comunidad igualitaria y así, sin saberlo, se van convirtiendo en
> cómplices de esta acumulación de fortuna privada, y de la construcción
> de nuevas y explotadoras formas de empleo[7].
@@ -139,87 +93,87 @@ Democracia Colaborativa, declaró:
> La propiedad de las instituciones de las que dependemos para vivir,
> para comer, para trabajar, se está concentrando cada vez más. Sin la
> democratización de nuestra economía, sencillamente no tendremos el
> tipo de sociedad que queremos tener, o que aspiramos a tener.
> Simplemente no vamos a tener una democracia. ¡Internet, de hecho no
> está ayudando! Está alimentada por el pensamiento a corto plazo, por
> los beneficios empresariales; está dirigida por el capital de riesgo
> y está contribuyendo a la concentración de la riqueza en cada vez
> menos manos. Dondequiera que la economía tecnológica se extiende, la
> vivienda se hace inalcanzable. Tenemos que revertir
> esa tendencia[9].
Las ocupaciones que no pueden ser deslocalizadas --la persona que pasea
a la mascota o la que limpia en casa-- se están subsumiendo bajo lo que
Sasha Lobo[10] y Martin Kenney llaman "capitalismo de plataforma". Las
baby boomers están perdiendo sectores de la economía como el transporte,
la comida y varios otros más ante la generación del milenio, que se
precipita con ferocidad a controlar la demanda, la oferta y el beneficio
mediante la adición de una gruesa capa de negocios en las
aplicaciones basadas en las interacciones entre usuarias. Están
ampliando el libre mercado desregulado a áreas de nuestras vidas que
antes eran privadas.
> tipo de sociedad que queremos tener, o que creemos tener. Simplemente
> no vamos a ser una democracia. ¡De hecho, la Internet no está
> ayudando! Está alimentada por el pensamiento cortoplacista, por el
> lucro empresarial; está dirigida por el capital de riesgo y está
> contribuyendo a la concentración de la riqueza en cada vez menos
> manos. Dondequiera que la economía tecnológica se extiende, la
> vivienda se vuelve totalmente impagable. Tenemos que revertir esa
> tendencia[9].
Las ocupaciones que no pueden ser deslocalizadas --la paseadoras de
mascotas o la que hace la limpieza doméstica-- se están subsumiendo bajo
lo que Sasha Lobo[10] y Martin Kenney llaman "capitalismo de
plataforma". Las _baby boomers_ están perdiendo sectores de la economía
como el transporte, la comida y varios otros más ante la generación del
milenio, que se precipita con ferocidad a controlar la demanda, la
oferta y el lucro al agregar una gruesa capa de negocio sobre las
interacciones entre usuarias a través de aplicaciones. Están ampliando
el libre mercado desregulado sobre áreas de nuestras vidas que antes
eran privadas.

La "economía colaborativa" se presenta como un heraldo de la sociedad
post-trabajo; el camino hacia el capitalismo ecológicamente sostenible
en que _Google_ va a vencer a la misma muerte y tú no tienes que
preocuparte de nada en absoluto. Con el lema "lo que es mío es tuyo",
este caballo de Troya de la economía colaborativa nos libera de las
formas jurásicas de mano de obra mientras desencadena una máquina de
represión sindical colosal; pasando por encima de las personas de mayor
edad. El autor alemán Byung-Chul enmarca el momento actual como
"sociedad del cansancio"[11]. Vivimos, escribe, en una sociedad
preocuparte por absolutamente nada. Bajo el lema "lo que es mío es
tuyo", el caballo de Troya de la economía colaborativa nos libera de las
formas jurásicas del trabajo mientras desencadena una maquinaria colosal
de represión sindical; pasando por encima de las personas de mayor edad
en especial. El autor alemán Byung-Chul Han enmarca el momento actual
como "sociedad de fatiga"[11]. Vivimos, escribe, en una sociedad
orientada a los logros que es supuestamente libre, determinada por el
"sí se puede". Inicialmente, eso crea una sensación de libertad, pero
pronto se acompaña de ansiedad, auto-explotación y depresión.
"sí se puede". Al principio esto crea una sensación de libertad, pero
que pronto viene acompañada de ansiedad, auto-explotación y depresión.

Es importante señalar que no podemos iniciar este debate sin antes
reconocer que la "economía colaborativa" no es una especie de cubo
plastificado en el "espacio cibernético"; es solo otro reflejo del
capitalismo y del atlas masivo de las prácticas de trabajo digitales. En
consecuencia, no podemos hablar sobre las plataformas de trabajo sin
antes reconocer que dependen de vidas humanas explotadas a lo largo de
sus cadenas de suministro globales, comenzando por el hardware sin el
que toda esta economía "ligera" se hundiría en el fondo del océano.

No se pueden tomar en consideración los tan preciados dispositivos de
Apple sin antes recordarnos a nosotras mismas las condiciones de trabajo
en lo que Andrew Ross llama "fábricas suicidas de Foxconn" en Shenzhen,
China. O la extracción de minerales raros de la tierra en la República
plastificado en el "ciberespacio"; es solo otro reflejo del capitalismo
y del atlas masivo de las prácticas del trabajo digital. En consecuencia
no podemos tener una discusión sobre las plataformas de trabajo sin
antes reconocer que dependen de la explotación de vidas humanas a lo
largo y ancho de las cadenas globales de suministro, comenzando por el
hardware sin el que toda esta economía "ligera" se hundiría en el fondo
del océano.

No se pueden tomar en consideración los tan amados dispositivos de
_Apple_ sin antes recordarnos a nosotras mismas las condiciones de
trabajo en lo que Andrew Ross llama "fábricas suicidas de Foxconn" en
Shenzhen, China. O la extracción de minerales raros en la República
Democrática del Congo; es esencial seguir las cadenas de suministro que
facilitan todos estos estilos de vida digitales, aparentemente limpios
y glamorosos.
facilitan todos estos estilos de vida digitales, aparentemente limpios y
glamorosos.

Hay una masa de cuerpos sin nombre, escondidos tras la pantalla,
expuestos a vigilancia en el lugar de trabajo, una multitud desplumada,
despojada de su salario y que constituye un software propietario. Como
el activista del software libre Micky Metts advirtió: cuando se
construyen plataformas, no se puede construir la libertad sobre la
esclavitud de otra persona"[12].

Al responder a una crítica política de la economía bajo demanda, algunas
académicas suponen que, bueno, los terribles resultados del capitalismo
sin restricciones se entienden bien; toda esa perorata no necesita ser
afirmada otra vez. Pero tal vez, según McKenzie Wark: "Esto no es
expuesta a vigilancia laboral, el desplume colectivo, robo de salarios y
al software privativo. Como el activista del software libre Micky Metts
advertía: "cuando se construyen plataformas, no se puede construir la
libertad sobre la esclavitud de otra persona"[12].

Al responder a una crítica política de la economía a demanda, algunas
académicas postulan que los terribles resultados de un capitalismo sin
restricciones están bien entendidos; toda esa perorata no necesita ser
afirmada de vuelta. Pero tal vez, como dijo McKenzie Wark: "Esto no es
capitalismo, esto es algo peor". Sugirió que "el modo de producción en
el que parecemos estar entrando es uno que no es propiamente el
capitalismo como se ha descrito clásicamente".[13]
el que parecemos estar entrando no es tanto el capitalismo como ha sido
descrito clásicamente".[13]

Esto no es simplemente una continuación del capitalismo pre-digital tal
como lo conocemos, hay notables discontinuidades, un nuevo nivel de
explotación y una concentración de riqueza para la que se acuñó el
término "desplumar a la multitud"[14]. Desplumar a la multitud es una
como lo conocemos, sino que hay notables discontinuidades, un nuevo
nivel de explotación y una concentración de riqueza para la que se acuñé
el término "desplume de multitudes"[14]. Desplumar a la multitud es una
nueva forma de explotación, puesta en marcha por cuatro o cinco
advenedizos, para disponer de una reserva mundial de millones de
trabajadoras en tiempo real.

La situación actual necesita ser discutida en el contexto de la
intensificación de las formas de explotación en línea y también de
antiguas economías de trabajo invisible y no remunerado. Por ejemplo si
pensamos en la campaña de Silva Frederici, Selma James y Mariarosa
Dalla Costa sobre los "salarios de las tareas del hogar" y, en la década
de 1980, en la teórica de la cultura Donna Harraway discutiendo las
maneras en que las tecnologías emergentes de la comunicación permiten
que el "trabajo a domicilio" se difunda por toda la sociedad.
antiguas economías de trabajo invisible y no remunerado. Pensemos en la
campaña "salario para el trabajo doméstico" de Silva Frederici, Selma
James y Mariarosa Dalla Costa y en la década de 1980, en la teórica de
la cultura Donna Haraway discutiendo las maneras en que las tecnologías
de la comunicación emergentes permiten que el "trabajo domiciliario" se
disemine por toda la sociedad.


La economía colaborativa se detiene

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