Adeorq 0.9.114
Sacar una terminal a su propia ventana, ahora de verdad
La ventana se abría y moría al instante («se popea un segundo y desaparece»). La causa estaba debajo del todo: se construía desde un hilo prestado, y en Windows una ventana pertenece al hilo que la crea; cuando ese hilo se reciclaba, la ventana se iba con él, sin pasar siquiera por su evento de cierre. Ahora la construye el hilo principal, que es el que la atiende toda su vida.
De paso, la ventana suelta deja escrito en el rastro todo lo que le pasa (nace, gana o pierde el foco, se cierra, o su página se cae), para que la próxima rareza se diagnostique leyendo en vez de adivinando.
El lector de una terminal ya no se rinde al primer tropiezo
Si el hilo que vacía una terminal tropezaba tres veces seguidas, se rendía en el mismo segundo y dejaba el panel mudo con el agente vivo dentro. Ahora respira medio segundo entre intentos, aguanta diez, y apunta la causa exacta del tropiezo en el rastro, que hasta hoy era invisible.
Y el rastro deja de corromperse
Dos ventanas de Adeorq escribiendo a la vez partían las líneas por la mitad. Cada línea sale ahora de una pieza.