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Didacta 0.3.0

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@github-actions github-actions released this 28 Sep 09:20
· 109 commits to 8b33a4203029f57a84fdc08d4413a57b38749f74 since this release
  • Videotutoriales. La web de Didacta estrena una galería de vídeos cortos,
    de uno a tres minutos, ordenados por rutas --empezar, escribir, preparar una
    asignatura, compilar, traducir…--, con un índice por pregunta y el recorrido
    que conviene según lo que hagas. Todos con subtítulos, capítulos y la
    transcripción al lado. El primero, Didacta en dos minutos, se ve pulsando
    la ventana de la portada; los demás van saliendo, y cada página de la ayuda
    enseña los suyos.
  • Entrar en GitHub solo con los repositorios que elijas. Didacta entra
    ahora con su GitHub App: GitHub pregunta a qué repositorios puede llegar, en
    lugar de darle todos los tuyos, y la sesión se renueva sola. Si ya habías
    entrado con una versión anterior, hay que volver a entrar una vez.
  • Didacta, en valenciano y en inglés. En Ajustes → Apariencia, Idioma
    de Didacta
    : castellano, valenciano, inglés o el del sistema, que es lo que
    viene. Cambia al momento, sin reiniciar. Es el idioma de la aplicación, no
    el del material: se sigue pudiendo preparar los apuntes en cualquiera.
  • Crear una lección sin salir de la aplicación. En la biblioteca, «Nueva
    lección en…» el tema que se está mirando; en la composición de un
    documento, «Crear una nueva…» al añadir, que la crea y la deja puesta. Se
    pide el título, el tema y el tipo, y enseña dónde va a quedar antes de
    crearla. Antes había que ir al terminal a escribir didacta new unit.
  • Duplicar una lección para empezar otra a partir de ella, desde su icono
    de información: la copia lleva sus idiomas, sus figuras y sus metadatos con
    el título nuevo, y desde ese momento son dos lecciones.
  • Mover o renombrar una lección sin romper nada, con cualquiera de las
    dos interfaces: cada documento que la usa, los temas vinculados y los
    prerrequisitos de otras lecciones se reescriben en el mismo cambio, y su id
    y sus traducciones siguen siendo los mismos. Antes de confirmar dice de qué
    cursos son esos documentos, y avisa cuando hay más de uno.
  • Lo que no va a compilar se dice antes de compilar. Debajo del editor,
    con su línea y un clic para ir allí: una llave o una fórmula sin cerrar, un
    entorno que no se cierra y las órdenes que en ese idioma no existen, como
    \lgem fuera del catalán y del valenciano.
  • Los símbolos de la paleta ya no rompen la compilación. Pulsar «α» en
    mitad de un párrafo escribía \alpha suelto; ahora lo mete en $…$, con el
    cursor dentro para seguir con la fórmula. Dentro de una fórmula, va tal cual.
  • Completar al escribir. \didac ofrece \didactatitle y \begin{
    enseña los entornos de Didacta, y al elegir uno escribe también su \end.
    Con las flechas se elige y con Intro o Tab se acepta.
  • Más entornos en la barra: Propiedad, Cuestión, Axioma, Notación,
    Algoritmo, el título de la diapositiva y, para el profesor, Nota didáctica y
    Error frecuente.
  • Buscar en la lección que se edita. ⌘F (Ctrl+F) abre una barra encima
    del texto que pinta las coincidencias y salta de una a otra con Intro o ⌘G.
    También reemplaza, una o todas, y acepta expresiones regulares.
  • Los metadatos sugieren lo que ya existe. La categoría, el tema, las
    etiquetas y los prerrequisitos ofrecen lo que usan las demás lecciones, y
    avisan cuando lo escrito es nuevo: una errata ya no crea una categoría sin
    que nadie lo note.
  • Guardar ya no pregunta el mensaje. Se guarda con el que propone
    Didacta, y el aviso ofrece «Ver cambios» con lo que se quitó y lo que se
    puso. Quien quiera revisar cada cambio antes lo enciende en Ajustes →
    Guardar y sincronizar.
  • Una barra del editor más corta, y una interfaz Esencial o Completa.
    Para corregir una errata se ven el estado, Descartar, Guardar y la barra de
    formato básica; las pestañas dicen «Castellano» y «Valencià» en lugar de
    «es» y «va», y «Beautify» pasa a llamarse «Ordenar» y sale una vez. La
    ruta, el contador, la sangría de cada fichero, reemplazar, copiar la
    referencia y mover lecciones están en la interfaz Completa, en Ajustes →
    Apariencia.
  • La biblioteca vuelve donde estabas. Lo abierto, los filtros y lo
    buscado se conservan al abrir una lección y volver, y van en la dirección:
    un enlace abre la biblioteca igual.
  • Buscar sin tildes. «limite» encuentra «Límite» en la biblioteca.
  • Buscar dentro de las lecciones. «En el texto», al lado del buscador de
    la biblioteca, encuentra lo que una lección dice aunque no lo diga su
    título, y enseña la línea.
  • Añadir a una composición busca como la biblioteca: cada palabra en
    cualquier orden, en todos los idiomas y sin tildes.
  • Abiertas hace poco, en la raíz de la biblioteca: las últimas lecciones
    abiertas, a un clic. Y en la interfaz Completa, búsquedas guardadas con
    nombre.
  • Compilar se puede parar. Una tira abajo, en todas las pantallas, dice
    qué se compila y por cuál va --«9/38»--, con Detener, que para también
    LaTeX. Lo que se pulsa mientras otra cosa compila espera su turno en lugar
    de pisarla, un curso entero pregunta antes de empezar, y al acabar un lote
    se dice cómo fue: «36 bien, 2 con errores».
  • Los errores de compilación llevan a la lección y a la línea. Cada uno
    dice en qué lección está, en qué idioma y en qué línea, con Abrir, que la
    abre con el cursor ahí. Salen todos, y en un lote se guardan aparte con su
    documento en lugar de perderse en el registro.
  • Recompilar lo que no ha cambiado es inmediato, y lo que sí ha cambiado
    tarda menos: se aprovecha lo que LaTeX ya había hecho. Recompilar un curso
    después de corregir dos erratas es compilar dos documentos, no cuarenta.
  • Las versiones de un documento se compilan a la vez: un tema en tres
    versiones y dos idiomas tarda la mitad o menos. Cuántas a la vez, en Ajustes
    → Herramientas.
  • Viejo de verdad, y compilar solo lo viejo. Un PDF se da por viejo si ha
    cambiado el contenido de algo de lo que entró en él, no su fecha: traer
    cambios de GitHub ya no deja todo viejo. Cada tema dice cuántos documentos
    tiene desactualizados, y «Compilar lo desactualizado» rehace solo eso, en el
    tema o en el curso entero.
  • Diapositivas que se salen. Una diapositiva con más de lo que cabe se
    cortaba por abajo sin que nadie lo dijera. Ahora se avisa de las que se
    salen más de 5 pt, con su lección y la línea donde empieza, y Abrir lleva
    allí. En un lote salen junto a los errores. Las líneas de los apuntes que
    pasan del margen, si se piden en Ajustes → Herramientas.
  • Vista rápida, en Ajustes → Herramientas: compilar un documento desde su
    pantalla en una sola pasada, para ver cómo queda un cambio en la mitad de
    tiempo. El PDF dice que es una vista rápida, al lado queda «Compilar
    entero», y lo que sale así cuenta como desactualizado hasta compilarlo
    entero.
  • Buscar en el PDF, con la lupa del visor o ⌘F: sin mirar tildes ni
    mayúsculas, resaltado, e Intro para ir al siguiente. Con dos idiomas lado a
    lado se busca en los dos.
  • Del PDF a la lección con ⌘+clic (Ctrl+clic): se abre la lección de donde
    sale lo pulsado, en su idioma y con el cursor en su línea. En las
    diapositivas también, aunque LaTeX lo apunte todo al final de cada una.
  • Mejor contraste. Los colores de cada repositorio se leen en claro y en
    oscuro (el ámbar se quedaba corto en claro y todos en oscuro), la acción de
    los avisos ya no es verde claro sobre claro en oscuro, y el número del carril
    ya no es blanco sobre ámbar.
  • El menú de cortar, copiar y pegar, en castellano, como el resto de la
    aplicación. Salía en inglés.
  • Se puede usar sin ratón. Las filas y las tarjetas se alcanzan con el
    tabulador, se pulsan con Intro o Espacio y enseñan dónde está el foco; un
    lector de pantalla las anuncia como botones, las cruces de cerrar dicen qué
    cierran y el estado de cada idioma se dice con palabras, no solo con color.
    Los botones más pequeños crecen hasta 32 píxeles.
  • Los atajos, en todos los sistemas. En Windows y Linux funcionan los
    mismos que en el Mac, con Ctrl en lugar de ⌘, y los tooltips los escriben
    como toca en cada sistema. ⌘/ (Ctrl+/) enseña la lista entera, que también
    está en Ajustes → Ayuda. El menú del Mac gana Edición, Ventana y Ayuda.
  • Las pantallas vacías dicen por qué y ofrecen la salida. Sin
    asignaturas, «Nueva asignatura» y «Probar con un ejemplo»; con todas
    ocultas, «Ver las ocultas»; la biblioteca sin repositorio, «Añadir un
    repositorio». Y si el índice falta o no se puede leer, un botón lo
    regenera, en lugar de mandar al terminal a escribir didacta index.
  • La aplicación habla sin git. Un commit es un cambio guardado,
    confirmar es guardar en el historial y el clon es la copia en tu
    ordenador
    . La barra de abajo dice «Guardado en GitHub · al día» o lo que
    falte, en lugar de «Clon local en /Users/…, enviando cada commit».
  • Los fallos se entienden y dicen qué hacer. En lugar del mensaje de git
    en inglés, el aviso dice qué ha pasado --hay cambios nuevos en GitHub, la
    sesión ha caducado, no hay red, dos cambios chocan, la carpeta está
    ocupada, GitHub rechaza el envío-- con el botón que lo arregla cuando lo
    hay, y lo que dijo el programa en «Detalles», con Copiar y Contar el
    problema. Ya no se va a los cuatro segundos.
  • Lo escrito sobrevive a un cierre de golpe. Si Didacta se cuelga o se va
    la luz con texto sin guardar en una lección, al volver a abrirla se ofrece
    recuperarlo. Se guarda fuera del repositorio, y se borra al guardar o al
    descartar.
  • ⌘S (Ctrl+S en Windows y Linux) guarda en el editor de una lección, en
    sus metadatos, en la composición de un documento y en la lista de un
    curso. Hace lo mismo que el botón: pide el mensaje y enseña el diff.
  • Irse con cambios sin guardar pregunta antes. Cambiar de lección o de
    pantalla, o cerrar Didacta, con algo escrito y sin guardar dice qué es y
    deja volver a guardarlo. Antes se perdía sin avisar.
  • La guía de escritura enseña lo que existe: los problemas se escriben con
    exercise y los entornos hint, answer, solution y marking, y las
    figuras con \includegraphics{figures/…}. Copiar el ejemplo de la
    documentación ya compila, y un test comprueba que siga siendo así.
  • «Atrás» vuelve a donde estabas de verdad: a la sección de Ajustes en la
    que estabas y a la lección en el idioma que mirabas, no solo a la pantalla.
  • El menú Repositorio dice la verdad. «Enviar commits» (⌘⇧U) envía solo
    lo que ya está guardado, en lugar de cerrar lo demás con el mensaje
    «Enviar»; y ni «Enviado» ni «Traído» salen cuando algo ha fallado: dicen en
    qué repositorio y por qué.
  • Guardar ya no deja ficheros sueltos. Después de reordenar un tema y
    guardar, «Enviar a GitHub» avisaba de tres ficheros sin guardar en el
    historial que nadie había tocado: el índice que Didacta regenera al
    guardar. Ahora va en el mismo cambio que lo que se guardó.
  • «Desactualizada» funciona. Al traducir y al revisar se guarda la huella
    del original; si luego el original cambia, la traducción se marca como
    desactualizada. Antes no pasaba nunca. Re-sangrar el original no cuenta.
  • Lo que traduce la máquina queda como borrador de verdad. Se escribía
    solo el texto, y el motor lo contaba como traducido: desaparecía de «Sin
    revisar» aunque no lo hubiera leído nadie. Ahora el estado va en el mismo
    commit.
  • Erratas: en valenciano el entorno de cuestión dice «Qüestió»; ordenar por
    título ya no deja «Álgebra» detrás de la Z; «Ver en el Finder» se llama
    como toca en Windows y en Linux; y dos textos corregidos, uno que remitía a
    un botón que no existe.
  • \sen, \tg, \arcsen y compañía compilan en todos los idiomas. Solo
    existían en castellano, y una traducción que copiaba las fórmulas no
    compilaba en valenciano. Cada idioma las escribe con su nombre.
  • En diapositivas con pausas, los teoremas ya no se numeran de más. El
    ejemplo de después de una pausa salía 1.3 en lugar de 1.2, y todo lo que
    venía detrás, uno más.
  • Compilar un tema desde la lista del curso saca sus versiones, no las
    siete.
    Las que declara cada documento; todas, manteniendo pulsado.
  • La consola de compilación ya no enseña la marca verde cuando LaTeX
    falla
    : dice «Terminada con errores», en rojo.
  • Los filtros de la biblioteca funcionan también sin buscar nada.
    Traducción, Tipo y Orden se ponían en verde pero solo actuaban con texto en
    el buscador; ahora recortan y ordenan el árbol, y la cabecera dice cuántas
    quedan.
  • Traducir con la máquina ya no pisa lo corregido a mano. De salida solo
    traduce lo que no tiene texto, y en el idioma que estás mirando; rehacer
    borradores y desactualizadas es una casilla aparte que avisa de lo que
    sustituye.
  • Quitar una asignatura o un curso ya no promete que se puede revertir,
    que desde la aplicación no se puede, y avisa de que se lleva sus versiones
    congeladas.
  • Una asignatura repartida entre dos repositorios se duplica, se quita y se
    congela entera.
    Las tres cosas actuaban solo en el primero: el curso nuevo
    salía sin los problemas, o la asignatura quitada seguía en la lista por la
    otra mitad.
  • Mirando una versión congelada, lo que se compila es de aquella versión.
    «Compilar» y «Ver PDF» usaban lo de hoy mientras la pantalla enseñaba el
    material de entonces; ahora trabajan sobre su árbol, con sus propios PDF.
  • Corregir una lección deja viejo el PDF del tema que la lleva. Antes solo
    contaba la composición, y se podía proyectar un tema de antes de la
    corrección sin que la pestaña lo marcara.
  • Una lección que se da en varios cursos lo dice encima del texto: «Se da
    en 2 cursos: lo que guardes aquí cambia en todos», con cuáles, y un botón
    para separar una copia si solo quieres cambiarla en uno.
  • Exportar ya no reparte las soluciones. De salida solo sale lo que puede
    ver un estudiante: los enunciados y, como mucho, los resultados. Las
    resoluciones completas se piden con una casilla, y las copias del profesor
    --la plantilla de corrección del examen, las diapositivas con notas-- con
    otra aparte y en rojo. Lo que se queda fuera se dice. Y exportar desde la
    aplicación vuelve a funcionar: fallaba siempre con «El motor falló».
  • Modo oscuro. El sol y la luna, abajo en la columna de la izquierda,
    pasan de claro a oscuro; en Ajustes → Apariencia se elige también «como el
    sistema», que es lo que viene. Los colores de los entornos son los mismos
    del PDF, aclarados para leerse sobre oscuro, y los PDF se siguen
    compilando en claro.
  • Ajustes, por secciones. Una columna a la izquierda con cada sección
    --la cuenta y los repositorios, los idiomas, las herramientas, la
    apariencia…-- y se ve una a la vez, en lugar de una lista de catorce
    apartados. Los avisos que mandan a Ajustes llevan a la sección que toca.
  • Una interfaz más cuidada: los filtros de la biblioteca son botones que
    dicen cuál está puesto, la flecha de volver ya no ocupa una fila para ella
    sola, y los menús y los diálogos tienen sombras más suaves.
  • Un repositorio de ejemplo para probar Didacta. «Probar con un ejemplo»,
    en la bienvenida y en Ajustes, crea en tu cuenta de GitHub un repositorio
    privado con una asignatura pequeña: un tema, una hoja de problemas, un
    parcial, lecciones traducidas y otras por traducir, y un README que cuenta
    cómo está organizado. Es tuyo para tocarlo sin miedo.
  • El recorrido guiado enseña la aplicación entera, no solo el carril: una
    asignatura y su curso por dentro --con dónde se congela una versión--, un
    documento con sus pestañas y sus salidas, la biblioteca con sus filtros, y
    una lección con sus idiomas y lo que se compila. Va de pantalla en
    pantalla, se puede ir hacia atrás y al acabar te deja donde estabas.
  • La bienvenida, renovada: centrada, con los dibujos en movimiento y un
    paso para elegir cómo empezar. Si el sistema pide menos movimiento, se
    queda quieta.
  • Los idiomas de cada repositorio, más claros en Ajustes. Los que tiene se
    ven como etiquetas, los demás se añaden desde un desplegable, y quitar uno
    pregunta antes. Los que no se pueden quitar llevan un candado y dicen por
    qué.
  • Snippets de LaTeX, en Ajustes. Lo que la barra del editor escribe
    alrededor de lo que marcas --un teorema, un «solo diapositivas», una caja
    tuya-- tiene ahora su propio gestor: se buscan, se filtran, se ordenan
    arrastrando y cada uno dice en qué repositorios se ofrece. Los de Didacta
    siguen ahí y se pueden retocar; los tuyos se crean con un editor que
    compila la vista previa mientras escribes, en apuntes o en diapositivas,
    y avisa antes de guardar una definición que no compila.
  • Cajas propias sin escribir LaTeX. «Caja de teorema» crea un entorno con
    el mismo aspecto que los de Didacta --su pestaña, su número, su color--
    eligiendo solo el título y el color. Lo que define un snippet llega a todo
    lo que se compila en su repositorio, y en ningún otro.
  • El desplegable de entornos es un selector con buscador. Se escribe para
    filtrar, se elige con las flechas y se aplica con Intro. Ofrece los snippets
    del repositorio del fichero, y arriba del todo, quitar el que rodea al
    cursor sin tocar lo de dentro.
  • Un snippet que deja de cuadrar se avisa en la barra: uno de otro
    repositorio, que ahí compila y aquí no, o uno que ha perdido los argumentos
    que lleva.
  • Los snippets que no coinciden entre dos repositorios salen en «Entre
    repositorios», con en qué difieren y un botón para quedarse con uno.
  • Traducir en tanda cuesta lo que dice antes de pulsar. El diálogo
    cuenta los caracteres que se van a mandar y lo que costarían a la tarifa del
    proveedor, sin contar lo que ya está en la memoria. Detener para antes
    de la siguiente lección y guarda lo ya traducido, y toda la tanda queda en
    un solo cambio por repositorio (antes, dos por lección). También traduce el
    título de cada lección.
  • Dos estados a la vista: una traducción está sin revisar o
    revisada. «Traducida» y «original» se eligen solo con la interfaz
    completa.
  • Aprobar y siguiente. Encima de una traducción sin revisar, un botón la
    da por revisada --con lo corregido, en un solo cambio-- y abre la siguiente
    sin revisar en el mismo idioma.
  • Lado a lado, el original no se toca por error: mientras se revisa una
    traducción es de solo lectura, y se desplaza a la vez que ella.
  • Las fórmulas que no coinciden con el original se avisan en la traducción,
    con su línea. Es lo único que tiene que ser idéntico en los dos idiomas, y un
    error ahí compila y dice otra cosa.
  • Una traducción desactualizada dice qué ha cambiado en el original:
    encima del texto, un botón enseña la diferencia entre el original que se
    revisó y el de ahora.
  • Valenciano de verdad, y gratis, con Apertium. Google y Azure traducen
    a catalán central; Apertium distingue el valenciano («seua», «duració»), no
    pide clave y no cuesta nada. Se enciende en Ajustes → Traducción
    automática.
  • Un glosario de traducción, en Ajustes → Traducción automática: los
    términos que una traducción tiene que respetar. Lo que no sale así se avisa
    al traducir con la máquina.
  • La memoria de traducción aprende de quien revisa: al aprobar una
    traducción corregida, lo corregido sale corregido la próxima vez.
  • Los PDF dicen qué son: el título, el autor, la asignatura y el idioma
    van en sus propiedades, que es lo que enseña el lector de PDF, lo que indexa
    un buscador y lo que necesita un lector de pantalla para pronunciar bien.
  • La letra, siempre nítida. Latin Modern en lugar de Computer Modern: es la
    misma letra, pero en una máquina sin el paquete cm-super ya no sale en mapas
    de bits borrosos.
  • Una lección que falta en un idioma sale en su original. Si no existe en
    el idioma que se compila, se usa el suyo --el reference: de la lección-- y
    no el primero de una lista fija, y se prueban todos los idiomas de Didacta.
  • La frase que sigue a una fórmula destacada ya no empieza sangrada: sin
    línea en blanco, continúa el párrafo, como detrás de una ecuación.
  • La coma decimal en todos los idiomas que la usan. El castellano y el
    gallego ya escribían «3,14»; el valenciano, el catalán, el francés, el
    alemán, el italiano, el portugués y el euskera salían con «3.14». Ahora
    solo el inglés lleva punto. Y «25 %», con su espacio, donde la norma lo
    pide. El punto entre letras --«$f.g$»-- sigue siendo un punto.
  • La comprobación de herramientas avisa si falta biber, que es lo que
    compone la bibliografía de un documento que cita, con la orden para
    añadirlo. Y al instalar TinyTeX, Didacta ya se lo pide a tlmgr.
  • Un curso nuevo sin sorpresas. Al crearlo copiando otro, una casilla
    marcada congela antes el de origen «tal como quedó», en todos sus
    repositorios; y si tiene documentos vinculados, el diálogo avisa de que el
    nuevo los comparte y de que lo que se cambie en uno cambia en los dos.
  • Copiar un curso académico se lleva sus temas. Antes los documentos del
    curso nuevo llegaban sueltos, fuera de los temas en que estaban.
  • Un examen o una hoja, a partir de los problemas, de una vez. En el curso,
    «Examen u hoja de problemas»: el título, el tema y los problemas --solo
    problemas, por carpeta, con los que ya salieron en un examen de la asignatura
    marcados y, si se quiere, fuera de la lista-- y un solo guardado. Antes eran
    más de quince pasos y dos commits.
  • Los documentos creados desde Didacta compilan. Al guardarlos se escribe
    también su .tex, en el mismo cambio; sin él el motor los saltaba y no
    salía ningún PDF.
  • «Examen» es un tipo de documento, con sus dos salidas: el examen y la
    hoja de corrección.
  • Congelar desde el menú del curso congela todos sus repositorios. Antes,
    desde ahí, solo el primero, y la otra mitad de una asignatura repartida
    seguía cambiando por debajo.
  • Comparar dos versiones enseña solo las lecciones del curso. Antes metía
    las de todo el repositorio, y lo que había cambiado en las del curso se
    perdía; las demás se cuentan al pie.
  • Añadir una lección a un tema sin abrir el editor. Debajo de la
    composición, «Añadir una lección» la pone al final en un solo guardado.
  • «Compilar ahora» al guardar una composición, en el aviso de guardado:
    abre la pestaña de compilar y compila el tema.
  • Exportar avisa de lo que está viejo, con sus nombres, y compila antes
    solo eso: repartir un PDF de antes de la última corrección ya no pasa sin
    que se note.
  • Exportar recuerda la carpeta de cada asignatura, y la abre ahí la
    próxima vez.
  • Un .zip para el aula virtual al exportar, que Moodle descomprime en un
    recurso Carpeta. También desde la terminal, con --zip.
  • Los PDF exportados se llaman en el idioma del reparto: «Tema 1 -
    Apunts.pdf», y no «Tema 1 - notes - va.pdf». La carpeta de lo que no tiene
    tema, también: «Sense tema».
  • Menos iconos por fila. Un documento enseña el PDF, ▶ y «…»; exportarlo,
    cambiarle el título, darlo en otro sitio y quitarlo están en «…». Ocultar
    una asignatura o un curso, también en su «…»; el ojo solo se ve en lo que
    está oculto, para volver a enseñarlo. Y la papelera de la cabecera de un
    curso académico pasa a su «…», junto a congelarlo.
  • «Duplicar» cumple lo que dice. Un tema vinculado deja de estarlo en la
    copia, que antes seguía siendo el mismo tema; «Duplicar también las
    lecciones» le da las suyas; y el nombre que se elige para la copia se usa.
  • El historial, para quien no usa git. «Recuperar esta versión» enseña qué
    cambiaría y lleva el texto de entonces al editor como un cambio sin
    guardar; «Comparar con ahora» dice qué ha cambiado desde entonces; dentro de
    cada línea cambiada se marcan las palabras que cambiaron --también al
    guardar--; y el hash de cada versión solo sale con la interfaz completa.
  • Deshacer. Quitar una asignatura, un curso académico o un documento, y
    cualquier otro guardado de un curso, se deshace desde el aviso de después.
    Y «Cambios recientes», en la cabecera de Asignaturas, lista lo último que se
    ha guardado con un «Deshacer» en cada cambio, que solo actúa si nadie ha
    vuelto a tocar esos ficheros.
  • Una carpeta de reparto, opcional, en Ajustes → Guardar y sincronizar:
    una de OneDrive, Drive o Nextcloud. Con ella, cada curso académico tiene
    «Publicar» en su «…», que exporta lo del estudiante a su carpeta dentro de
    esa sin preguntar dónde.
  • El motor va con la versión de la aplicación. El que descarga Didacta
    es el de su misma versión, y al actualizar la aplicación se pone en la
    nueva: los arreglos de LaTeX llegan con ella. Ajustes dice de qué versión es
    el motor y, si es uno propio que no coincide, ofrece ponerlo en la de la
    aplicación.
  • Revisar, en la biblioteca y antes de exportar: busca lo que compila mal
    o no compila --una orden del castellano en el valenciano, un entorno que no
    define nadie, una figura que falta, un «??», una diapositiva que se sale,
    una traducción desactualizada-- y lleva a cada cosa con Abrir. Se
    pueden pedir más: fórmulas distintas entre idiomas, lecciones sin usar,
    líneas que se salen y coma decimal.
  • Guardar y traer, más ligeros. El catálogo se recarga una vez aunque lo
    pidan varios a la vez, y sin volver a comprobar el índice que la operación
    acaba de dejar hecho: es un proceso del motor menos por repositorio en cada
    guardado. Y después de traer de GitHub ya no se regeneran a la fuerza todos
    los índices ni se lee el catálogo dos veces.
  • La ventana ya no se congela al leer el catálogo. El índice se lee en otro
    hilo, y con varios repositorios, todos a la vez: se tarda lo que el más
    grande y no la suma.
  • Arrancar sin esperas. Con quien entró la última vez apuntado, Didacta
    abre sin esperar a GitHub --esperaba hasta seis segundos en cada arranque--
    y se lo pregunta después; si dice que la credencial ya no vale, se cierra la
    sesión entonces. Los repositorios se abren todos a la vez. Y la pantalla de
    carga dice qué está haciendo.
  • Menos trabajo en cada redibujado. La aplicación ya no se reconstruye
    entera con cada aviso de la sesión, el tema se hace una vez por paleta, el
    contador de Traducción no reordena dos mil lecciones cada vez, y buscar una
    lección por su ruta va por un índice en lugar de recorrerlas todas. Y lo
    que solo le importa a una parte de la pantalla ya no redibuja las demás:
    plegar un tema, marcar una asignatura, cambiar un ajuste, guardar o que
    empiece y acabe una compilación repintan lo que lo enseña y nada más.
  • Preparada para entrar como GitHub App: llegar solo a los repositorios
    que elijas, con una sesión que se renueva sola cada ocho horas. Las
    sesiones de ahora siguen valiendo tal cual. Ajustes → Cuenta y
    repositorios dice además, por fin, qué repositorio no se pudo abrir y por
    qué.
  • Apuntes accesibles. Con PDF accesibles en Ajustes, los apuntes, las
    hojas y los exámenes salen etiquetados (PDF/UA): con su estructura, su
    idioma y el texto alternativo de las figuras, para leerlos con un lector de
    pantalla. Y al exportar un curso, También: los apuntes en HTML deja al lado
    de cada PDF una página que se agranda y se lee en voz alta, fórmulas
    incluidas, con lo mismo que lleva su PDF y nada más. Los PDF muestran su
    título en la barra del visor, y no el nombre del fichero.
  • El texto alternativo de las figuras, alt={…}, en una imagen o en un
    dibujo de TikZ: el editor lo propone al escribir \includegraphics, se
    traduce con la lección, y la revisión dice qué figuras no lo tienen.
  • Compilar en GitHub en cada cambio. Desde Ajustes → Cuenta y
    repositorios, un clic hace que GitHub compile todo el material de un
    repositorio en cada envío, lo compruebe y ponga el índice al día, y deje los
    PDF en dos paquetes separados: lo que se reparte, sin soluciones, y lo del
    profesor. El repositorio de ejemplo lo trae de salida.
  • Crear el repositorio de ejemplo ya no falla al enviarlo. GitHub
    rechazaba su primer envío porque trae un workflow, y Didacta no pedía el
    permiso para eso. Ahora lo pide al entrar; con una sesión de antes, el
    ejemplo se crea sin sus workflows, y para añadirlos basta con volver a
    entrar.
  • La paleta de órdenes: ⌘K (Ctrl+K). Escribe y ve a una lección, a un
    curso, a un documento o a una sección de Ajustes, o lanza una orden
    --actualizar, enviar, la apariencia, el tamaño del texto-- sin buscar el
    botón. Lo de la pantalla en la que estás sale primero: en una lección,
    guardar, compilar, editar en otro idioma o moverla; en un curso, compilar
    lo desactualizado o crear un tema.
  • Buscar con una errata. «nomrados» o «difrenciales» encuentran lo mismo
    que bien escritas, en la biblioteca y al añadir lecciones o problemas: una
    letra de más, de menos, cambiada o dos intercambiadas, en palabras de cinco
    letras o más que no estén tal cual en ningún sitio. Lo parecido va al
    final, y se cuenta aparte.
  • La biblioteca, más fluida al buscar. El texto de búsqueda de cada lección
    se prepara una vez, la lista espera 120 ms a que se deje de teclear, y un
    tema con cuatrocientos problemas construye solo las tarjetas que se ven.
  • La carpeta de compilación, a la vista: Ajustes → Herramientas dice cuánto
    ocupa la de cada repositorio y la vacía de un botón. En el material de
    Análisis eran 440 MB. Y didacta clean, lo mismo desde el terminal.
  • Versiones de prueba, en Ajustes → Actualizaciones: quien las pide recibe
    cada versión antes de publicarla para todos, marcada como de prueba, y pasa
    a la final en cuanto sale.
  • Una web del curso: didacta site curso@año deja en una carpeta los PDF
    que se reparten y una página que los enseña por idioma y por tema, lista
    para GitHub Pages. El repositorio de ejemplo trae el workflow que la
    publica.
  • Mejor en Windows y en Linux. Los ficheros guardan siempre el fin de
    línea \n, así que un cambio hecho en Windows ya no sale como si hubiera
    cambiado la lección entera; Didacta usa el git que encuentra la
    comprobación de herramientas y no el primero del PATH; y en Linux se entera
    de los cambios hechos en otro programa también dentro de las subcarpetas.
  • Un informe de diagnóstico, en Ajustes → Ayuda: la versión, el sistema,
    cada orden del motor y de git con su resultado, lo que contestó GitHub y los
    errores que Didacta se tragó para seguir, sin claves ni contraseñas, listo
    para pegar en una incidencia. También queda en un fichero, dos de un mega
    como mucho.
  • Reordenar los documentos de un curso ya no cambia de más el
    year.yaml.
    Un documento de una línea pegado al siguiente ganaba una línea
    en blanco al moverlo, y el cambio guardado enseñaba algo que nadie había
    hecho.
  • Ayuda en la web: una página, «Cuando algo falla», con los errores que
    más se ven y qué hacer con cada uno --«Undefined control sequence», un
    .sty que falta con la orden de cada distribución, MiKTeX sin Perl, la
    carpeta ocupada, OneDrive, los cambios que chocan--, y un glosario de las
    palabras de Didacta para quien no es técnico. La página de Ajustes sigue
    ahora las secciones de la aplicación, en el mismo orden y con las mismas
    direcciones.
  • La ortografía, en «Revisar». Una comprobación más de las que se piden:
    las palabras que el diccionario de cada idioma no conoce, con su lección, su
    línea y la sugerencia, sin mirar dentro de las fórmulas ni de las órdenes de
    LaTeX. Usa hunspell y los diccionarios que haya en el sistema --el
    valenciano, con el suyo o con el catalán--, y si faltan lo dice. Las
    palabras buenas que el diccionario no sabe, como «Banach», se apuntan en
    shared/palabras.txt. Desde el terminal, didacta check --with spelling.
  • El tamaño del texto, en Ajustes → Apariencia: del 85 % al 150 %, para
    el proyector del aula o una pantalla pequeña. Y desde cualquier pantalla con
    ⌘+ y ⌘− (Ctrl en Windows y Linux, y también el «+» de un teclado español);
    ⌘0 lo deja en el normal.
  • Un aviso al terminar de compilar, si se enciende en Ajustes →
    Herramientas: una notificación del sistema cuando acaba, con si ha salido
    bien o cuántos documentos tienen errores. Solo si mientras tanto estabas en
    otra ventana.
  • La interfaz Esencial, más ligera. Lo de quien mantiene el repositorio
    del departamento pasa a la Completa (Ajustes → Apariencia → Interfaz): los
    apartados Bloques y plantillas y Servidor MCP, poner los ids, mover un tema
    y gestionar su vinculación, copiar el comando de compilar y «Entre repos» en
    la columna de la izquierda, que con la Esencial sale solo cuando hay algo
    que mirar. Las herramientas, si están todas, se enseñan en una línea; y la
    ventana de compilar y sincronizar dice qué está haciendo y cómo ha acabado,
    con el registro entero detrás de «Ver detalles» --y a la vista si algo
    falla sin decir por qué--.
  • Las barras de la biblioteca enseñan lo traducido. Salían siempre grises,
    como si no hubiera nada hecho, aunque la leyenda de al lado dijera «58 al
    día»: el tramo verde y el ámbar medían cero de alto.
  • Un aviso que sobraba al lado de la composición. Las salidas de un tema
    decían que compilar necesita LaTeX y que un navegador no lo tiene, también
    en la aplicación de escritorio, que compila. Ahora solo lo dice la web.